DESDE LA TRASTIENDA DE LA BOTICA DEL ANGEL
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(Te acordas de Cambalache?...ahi te va....)
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Un saludo Navideño Transgresor
Te acordas de Cambalache?...ahi te va....

Qué visión tuvo Discépolo cuando profetizó «Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé. /¡En el quinientos seis, /y en el dos mil también!».
"Cambalache" tuvo el singular privilegio de ser prohibido por todas las dictaduras militares desde la de 1943 en adelante. Su letra, mordaz acusación a la corrupción e impunidad de la "década infame", es tan actual hoy como en 1935.
Fue escrito en 1934 para la película "El Alma Del Bandoneón", que se estrenó en febrero de 1935 y cuya protagonista principal era Libertad Lamarque. Este film es el primero de un ciclo en que. la actriz y cantante, interpreta una serie de personajes castigados por el sistema, películas que intentaban una problemática social. En esta versión el tango es cantado por Julio Sosa, "El varon del Tango".
La neutralidad favorable a los países del Eje mantenida por el presidente Ramón Castillo prohibió en 1943 la exhibición de la película "El Fin De La Noche", protagonizada también por Libertad Lamarque y el galán Juan José Míguez con dirección de Alberto de Zavalía, ambientada en un país que padecía la invasión nazi y en la que Libertad interpretaba el tango Uno. Esa película pudo ser estrenada después del golpe de palacio del 4 de junio.
Los tangos de Discépolo sufrieron los efectos de la moralina impuesta por esa sedición. El ministro de Educación, Gustavo Martínez Zuviría (Hugo Wast), creó una comisión presidida por monseñor Gustavo Franceschi encargada de salvaguardar la pureza del idioma que arremetió contra los tangos prohibiendo el voceo y el uso de términos lunfardos.
Los autores de los tangos prohibidos debieron cambiar de urgencia los términos "ofensivos" para adaptarlos a la mojigatería de esos puristas, lo que dio lugar a títulos y palabras que, por ridículos, alteraban el sentido de las letras que terminaban siendo una parodia del tango.
En 1949, Discépolo y otros autores entrevistaron al presidente Juan D. Perón a quien convencieron que esa prohibición afectaba sus fuentes de trabajo, logrando la derogación de esa arbitraria medida.
Laureano Brizuela